Si ya la misma manera de nombrar nuestra lengua es motivo de disquisiciones y desencuentros para lingüistas y políticos, ¡cómo no lo van a ser los contenidos de las asignaturas que la estudien? Digo esto porque últimamente me ha dado por pensar que tal vez la forma de enseñar literatura, tal y como hasta ahora se viene ejerciendo, ya no sea válida en lo sucesivo. En un mundo cada vez más globalizado los viejos conceptos de cultura nacional quizá no nos sirvan ya —aún sí pero cada vez menos y en un futuro poco lejano muy poco o nada— y menos a quienes compartimos una lengua y un pasado común. Dejando a un lado el nombre de nuestra asignatura —discusión que posponemos para otra ocasión—, pensemos en qué literatura estamos enseñando y por qué lo hacemos . Nuestros alumnos españoles, hablantes de una lengua que es la segunda con más hablantes del mundo —495 millones entre quienes la tienen como lengua nativa, segunda o extranjera— y con una rica tradición literar...
Un blog dedicado a la didáctica de la lengua y la literatura