Hay una palabra que se ha instalado en el discurso político español de los últimos años: sanchismo . Aparece constantemente en declaraciones de dirigentes políticos, titulares de prensa, tertulias y redes sociales. También es habitual su derivado sanchista , con el que se califican las políticas, las decisiones y hasta las ideas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez . Siempre me ha llamado la atención el empleo de estas denominaciones. No tanto por su formación, perfectamente regular en nuestra lengua, como por la intención comunicativa que pueden encerrar y por las asociaciones que suscitan. Creo que, en determinados contextos, se utilizan para descalificar al adversario político y cuestionar su legitimidad, aunque no siempre de manera explícita. Porque las palabras no solo sirven para nombrar la realidad. También contribuyen a construir nuestra interpretación de ella. Una cuestión de morfología Desde el punto de vista morfológico, sanchismo y ...
En una entrada anterior anuncié que hablaría de la aplicación de la inteligencia artificial en clase. Desde entonces, he seguido probando herramientas e incorporándolas a mi trabajo. Quizá sea un buen momento para contar cómo ha sido ese proceso y para qué las estoy utilizando. Cuando se estrenó ChatGPT , comencé a usarlo por curiosidad, sin mucho criterio y con bastante desconocimiento de sus posibilidades. El curso siguiente me dediqué a labores de jefatura y dejé de utilizarlo. Mi reencuentro con esta herramienta llegó de una manera poco prometedora: descubrí que algunas alumnas habían copiado sus trabajos de ChatGPT. La primera reacción fue defensiva: desconfiar e incrementar la vigilancia. Después, con más calma, comencé a preguntarme de qué manera podía emplear yo la inteligencia artificial en mi labor docente. Para eso necesitaba informarme, formarme y probar. Aprender a utilizarla Tuve entonces conocimiento de un curso abierto de la UNED sobre el uso de la inteligencia ...