Ir al contenido principal

La inteligencia artificial en mi trabajo como profesor

 


En una entrada anterior anuncié que hablaría de la aplicación de la inteligencia artificial en clase. Desde entonces, he seguido probando herramientas e incorporándolas a mi trabajo. Quizá sea un buen momento para contar cómo ha sido ese proceso y para qué las estoy utilizando.

Cuando se estrenó ChatGPT, comencé a usarlo por curiosidad, sin mucho criterio y con bastante desconocimiento de sus posibilidades. El curso siguiente me dediqué a labores de jefatura y dejé de utilizarlo.

Mi reencuentro con esta herramienta llegó de una manera poco prometedora: descubrí que algunas alumnas habían copiado sus trabajos de ChatGPT. La primera reacción fue defensiva: desconfiar e incrementar la vigilancia. Después, con más calma, comencé a preguntarme de qué manera podía emplear yo la inteligencia artificial en mi labor docente. Para eso necesitaba informarme, formarme y probar.

Aprender a utilizarla

Tuve entonces conocimiento de un curso abierto de la UNED sobre el uso de la inteligencia artificial generativa como estudiante. Era una formación básica, introductoria, pero me sirvió para empezar a utilizar estas herramientas con más criterio.

Después cayó en mis manos el Manual de inteligencia artificial para profesores, de Guillermo Antón Pardo. Ese mismo verano realicé también una formación sobre Microsoft Copilot a través de EducaMadrid.

A partir de entonces, he seguido probando herramientas como Copilot, Gemini y ChatGPT. Su uso se ha ido incorporando a tareas concretas de mi trabajo diario.

Para qué la estoy empleando

Una de sus aplicaciones más útiles es la preparación de materiales. La utilizo para pedir ideas, diseñar actividades, preparar textos explicativos sobre contenidos del currículo y elaborar presentaciones. También para crear exámenes, rúbricas, solucionarios y cuestionarios autoevaluables para el aula virtual.

Me sirve, además, como apoyo para revisar documentación, elaborar programaciones didácticas, preparar informes de tutoría y trabajar en adaptaciones curriculares.

En estas tareas, la utilidad depende en buena medida de que pueda explicar qué necesito: a qué alumnos va dirigido el material, qué contenidos quiero trabajar, qué dificultades debo tener en cuenta y cómo voy a evaluarlo. Después viene la revisión: comprobar la información, ajustar los enunciados, modificar lo que no encaja y asegurarme de que el resultado sirve para mis clases.

Uno de mis próximos pasos será explorar la creación de un agente que me ayude a revisar y evaluar algunas tareas. Quiero comenzar con una prueba concreta para comprobar qué puede aportar y qué aspectos requieren mi intervención.

También los alumnos

El descubrimiento de aquellos trabajos copiados me llevó primero a pensar en cómo controlar el uso de estas herramientas. Ahora me interesa también enseñar a los alumnos a utilizarlas con criterio, como apoyo para estudiar.

Pueden emplearlas para pedir una explicación, practicar un contenido o revisar un borrador. Conviene que aprendan a formular sus dudas, a comprobar las respuestas y a reconocer cuándo una ayuda está sustituyendo el trabajo que les corresponde hacer.

Por supuesto, entregar como propio un texto generado por una herramienta no demuestra que se haya comprendido su contenido. Del mismo modo, disponer de una explicación no equivale a haberla aprendido.

Las posibilidades de la inteligencia artificial generativa son muchas. En mi experiencia, bien empleada, facilita el trabajo y ayuda a mejorar algunos materiales y procesos. Eso exige tiempo para aprender a utilizarla y criterio para revisar lo que produce.

La estoy incorporando poco a poco, según encuentro usos que me resultan útiles. Siempre con mesura y siendo consciente de qué le pido, qué dejo en sus manos y qué debo supervisar.

Seguro que quienes la estáis utilizando en vuestras clases habéis encontrado otras aplicaciones. ¿Cuáles os están dando mejor resultado?

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Complemento circunstancial de negación? ¿Todavía con esas?

Uno de los errores conceptuales con el que habitualmente me encuentro en mi trabajo con alumnos que necesitan refuerzo en Lengua es que analizan sintácticamente el adverbio de negación no como «complemento circunstancial de negación» . Lo hacen así porque así se lo han enseñado. ¿Puede haber mayor contradicción en este análisis? Cuando llegan a clase con este plantemiento mi postura es la siguiente: primero, les advierto que ese análisis no es correcto ; segundo, les justifico por qué no lo es; tercero, me cercioro de que de verdad, una vez razonado el por qué no es así, están de acuerdo conmigo; cuarto, les aviso de que en los análisis que hagan en clase pueden optar por dos alternativas —o siguen analizando como su profesor les ha enseñado y de acuerdo a ese criterio erróneo, pero siendo conscientes de ello o analizan como han aprendido conmigo y, si les corrigen, deben justificar su respuesta y mostrarle al profesor que está equivocado—. La primera reacción de los...

Nacimiento y evolución del término educación

Según el Breve diccionario etimológico de la lengua castellana de Joan Coromines la palabra educación aparece registrada por primera vez en español en 1604. Educar, cuya primera aparición data de 1623, está tomado del latín educare (a su vez emparentado con ducere, ' conducir', y educere, ' sacar afuera', 'criar').      En el diccionario latino-español el verbo educo tiene dos entradas: la primera nos dice que significa ' educar'  en su primera acepción; ' criar, cuidar, alimentar'  en la segunda; ' formar, instruir'  en la tercera; y ya más alejada, una cuarta acepción con el significado de 'producir'. La segunda entrada   tiene las acepciones de 'hacer salir'; 'citar a comparecencia'; 'elevar'; ' criar, educar desde niño' . Términos relacionados con educo son educator/educatrix (el/la que cría, ayo/a, educador/a), educatio (educación, cría, instrucción, enseñanza, formación). ...

Estrategias de aprendizaje condicionantes y receptivas

En el primer artículo de este blog,  Las estrategias de  aprendizaje y su importancia en la educación , abordamos el asunto de la importancia de enseñar a aprender . Esto es posible mediante el empleo de las adecuadas estrategias.  El uso de una estrategia de aprendizaje es un modo de actuar que facilite el estudio; un procedimiento, ya sea un método, regla, técnica, destreza o habilidad que se dirige a la consecución de un fin: el aprendizaje de conocimientos. Relación de las estrategias con las fases cognitivas del aprendizaje El proceso cognitivo de aprendizaje se desarrolla en diferentes fases. Tiene dos etapas bien diferenciadas: la adquisitiva y la reactiva o lo que es lo mismo, la de adquisición de conocimiento y la de utilización del conocimiento adquirido . A su vez, en cada una de estas etapas se dan tres fases: receptiva, reflexiva y retentiva en la adquisitiva; extensiva, expresiva simbólica y expresiva práctica en la reactiva....